Mi experiencia como aprendiz evaluada en lenguas.Como aprendiz evaluada en lenguas he experimentado evaluación más sumativa que formativa; más cuantitativa que cualitativa; más normativa que ipsativa; más hetero que auto.
He hecho, como aprendiz evaluada en lenguas, menos pruebas de adscripción que diagnosticas; menos exámenes para acceder a un certificado que evaluaciones continuadas.
En mi experiencia como aprendiz evaluada en lenguas he tomado tanto tests de respuesta múltiple como entrevistas orales, tanto pruebas escritas como ejercicios en clase.
Como aprendiz evaluada en lenguas creo que a veces he recibido evaluaciones justas, a veces injustas. Me ha pasado, como aprendiz evaluada en lenguas, que ha veces tenía la sensación de haberlo hecho bien y me ponían malas notas, otras me creía que lo había hecho bien y me ponían buenas notas; a veces me creía que lo había hecho mal y me ponían buenas notas, otras me creía que lo había hecho mal y me ponían malas notas.
El único recuerdo un poco significativo, como aprendiz evaluada en lenguas, es el examen de inglés de reválida del bachillerato. Mi profe me preguntó por James Joyce y yo, aprendiz evaluada en lenguas, empecé diciéndole que era un escritor inglés. Ella, como si nada hubiera ocurrido, siguió diciéndome, “sí, famoso escritor irlandés...”. El resto de la comisión examinadora, que no hablaba inglés, no se dio cuenta de mi error y ella no me suspendió. Fue divertido.



