viernes, 16 de mayo de 2008

La evaluación

Mi experiencia como aprendiz evaluada en lenguas.

Como aprendiz evaluada en lenguas he experimentado evaluación más sumativa que formativa; más cuantitativa que cualitativa; más normativa que ipsativa; más hetero que auto.

He hecho, como aprendiz evaluada en lenguas, menos pruebas de adscripción que diagnosticas; menos exámenes para acceder a un certificado que evaluaciones continuadas.

En mi experiencia como aprendiz evaluada en lenguas he tomado tanto tests de respuesta múltiple como entrevistas orales, tanto pruebas escritas como ejercicios en clase.

Como aprendiz evaluada en lenguas creo que a veces he recibido evaluaciones justas, a veces injustas. Me ha pasado, como aprendiz evaluada en lenguas, que ha veces tenía la sensación de haberlo hecho bien y me ponían malas notas, otras me creía que lo había hecho bien y me ponían buenas notas; a veces me creía que lo había hecho mal y me ponían buenas notas, otras me creía que lo había hecho mal y me ponían malas notas.

El único recuerdo un poco significativo, como aprendiz evaluada en lenguas, es el examen de inglés de reválida del bachillerato. Mi profe me preguntó por James Joyce y yo, aprendiz evaluada en lenguas, empecé diciéndole que era un escritor inglés. Ella, como si nada hubiera ocurrido, siguió diciéndome, “sí, famoso escritor irlandés...”. El resto de la comisión examinadora, que no hablaba inglés, no se dio cuenta de mi error y ella no me suspendió. Fue divertido.


domingo, 11 de mayo de 2008

jueves, 8 de mayo de 2008

Las Teorías

Uff, aquí me lo habéis puesto difícil, me hago un lío, empiezo a sudar y no soy capaz de discernir entre todas esas teorías. De hecho, ni estoy segura de que se puedan dividir; pero, ¿tantas hay?
Bueno, dejémonos de rodeos y vamos al grano. Quizás sea mejor empezar a hablar de lo que NO he experimentado…
Humanismo. Creo que de eso he visto poco; nunca nadie se ha preocupado de mi estado o estadio de ánimo en una clase de lengua. Sin embargo, en las clases de inglés para el Advanced, y en las de checo también, sí que había buen ambiente en el aula. ¿Es humanismo eso?
Gramática generativa. De eso tampoco puedo facilitar ejemplos, me lo he estado pensando, pero nada, no he sido testigo de estudios sobre la adquisición del lenguaje.
Quitadas esas dos, vamos ahora a lo que creo que SÍ he experimentado. ¿Todas las horas pasadas a memorizar los verbos de inglés, las reglas de gramática de francés y las declinaciones de latín, griego y de checo, ¿eran parte de la Teoría de la Gramática Tradicional? Yo diría que sí. Y eso también tendría algo que ver con la Teoría Conductista, ¿verdad? Pues creo que en este caso también la respuesta es un sí redondo. Sí, porque los que se nos enseñaba en esas clases eran más bien conductas y el error estaba visto como pecado capital….. Y bueno, allí nada de Cognitivismo, ya que de creatividad y reflexión, ni habar. Siempre, lo que más contaba era “le bon usage” de la lengua.
En todos los cursos de las lenguas que he nombrado hasta ahora, creo que, de alguna manera o de otra, también un poco de Estructuralismo siempre acompañaba. Siempre llegaba un momento en el que había que hacer ejercicios de rellenar huecos y de hablar un poco.
Dicho eso, nos faltan la teoría del “Análisis del discurso” y, dulcis in fundo, el "Socioconstructivismo" (creo que sólo me dejaba esas, ¿verdad?).
De análisis sí he visto, ¡meu deu si he visto! En latín y griego nos machacaban…
-“No se puede traducir si no se entienden las partes del discurso”. ¡Cuántas veces he escuchado eso! Y venga a analizar discursos.
Y bueno, creo que estaría demás decir que tanto en latín y como en griego los cantos líricos y la épica jugaban el papel de protagonistas y que estas eran las dos lenguas en las que las teorías tradicionales triunfaban, es bastante obvio ¿verdad?.
Para terminar, vamos al Sociocontructivismo. Eso lo he vivido completamente en mi aprendizaje de español y de portugués. Esas dos lenguas nunca las he estudiado de manera formal (vale igualmente, ¿verdad?), sino que las he ido y las voy metabolizando a través de la interacción con los agentes, el contexto y los materiales de aprendizaje. Por lo tanto, esta es la teoría con la que más a gusto me siento; por una parte porque el lenguaje es la herramienta más importante de mediación y por otro lado porque soy yo misma a crearme el aprendizaje y a elegir lo qué más me gusta hacer, cómo, dónde, cuándo y con quién.

domingo, 4 de mayo de 2008

Foreign languages

This morning I woke up in an English mood, so I decided to enrich my blog with an English entry and defeat my blog prize competition colleagues with English humor...God forbid!
As you will soon attest, English is not my forte, but I studied it for so long that I had to give a try.
Premises: this is a chronological excursus through my foreign language learning process.

  • English: love and hate
  • French: how romantic!
  • Latin and Greek: are them really dead?
  • Spanish: love at first sight
  • Czech: I can do it
  • Catalan: what a confusion!
  • Portuguese: for fun

viernes, 2 de mayo de 2008

Alfabetización

Érase una vez, en un lejano pueblecito del sur de Italia, una niña de cinco añitos. A Doriana, ese era su nombre, sus padres le dijeron que tenía que “formalizar su instrucción”, y la llevaron a la escuela primaria.
Doriana no entendía muy bien esas cosas de adultos, pero en la escuela aprendía muchas cosas interesantes y eso le encantaba. Estudiaba mates y literatura, historia y geografía, religión y ciencias. Sin embargo, algo faltaba para que todo eso se aprendiera bien. Lo más importante y lo que subyacía todo el aprendizaje era la lengua, el italiano, y eso era lo primero que Doriana tenía que aprender.
Los primeros días de clase Doriana y sus compañeros, para aprender italiano, sólo tenían que hacer ejercicios orales: escuchar y comprender conversaciones, contar cuentos y cantar canciones, canturrear cantilenas y recitar poemas.
A medida de que los días trascurrían, los ejercicios orales ya no eran tan importantes y se podía hacer lado a otras actividades. Había llegado el momento de arriesgarse a leer y comprender, producir y reelaborar textos.
Y ¿cómo vamos a hacer todo eso? Pensaba Doriana.
Fácil. El primer instrumento a utilizar era el abecedario, la lista en orden alfabético de las letras del idioma. Había que tomar cada una de las 21 letras del alfabeto italiano y escribirla una y otra vez, una y otra vez.
- “Una paginita de As” decía la maestra, y escribía en la pizarra la letra a copiar.
- “Y ahora una de Bs y una de Cs” . Y seguía escribiendo y cambiando de mayúsculas a cursiva.
- “Y ahora vamos a juntar las letritas…empecemos, A de árbol, B de barco, C de casa,…”, continuaba la maestra enseñando las cartulinas del árbol, del barco y de la casa con los respetivos dibujos y palabras. Y todos los niños escuchaban, copiaban y repetían.
Esto duró varias semanas, hasta que Doriana y los demás niños aprendieron a escribir todas las letras del alfabeto, a juntarlas para formar palabras y textos breves por su propia cuenta, a distinguir entre vocales y consonantes, a leer y comprender.
Ésta es la historia de cómo Doriana fue alfabetizada y de cómo movió sus primeros pasos en el maravilloso mundo del italiano. Ahora Doriana es una niña mayor y poquito recuerda de aquella época en la que le tocaba copiar y recitar. Sin embargo, cuando lo piensa, todavía le vienen con cariño a la mente las cartulinas coloreadas de la maestra, los coros de niños y las cancioncitas que le servían para aprender a leer y escribir.